salto trigonieroEl Pirineo Oscense nos aguarda cada año desde que un día de 2011 decidimos ir a probar el descenso de cañones. Con el Viandico y el Furco descubrimos una nueva afición. Alguno mucho más que eso: una vocación en la que desarrollarse profesionalmente.

Huesca se ha consolidado como destino insustituible para nosotros. Cada vez que venimos nos sorprendemos de la cantidad de actividades que nos ofrece esta tierra. Hay tantas que no estoy segura de que una vida sea suficiente para hacerlas todas.

De lo que sí estoy convencida es de aprovechar cada día aquí, llueva, haga frío o salga un sol abrasador de entre las20150812_142935 nubes. Huesca es así, espléndida a pesar de todo 🙂

Estábamos por estos lares desde principios de agosto Javi y una servidora, el uno aprendiendo mucho sobre técnicas de seguridad en barrancos, guiar gente e incluso lavar neoprenos empapados en pis (léase en clave cómica); la otra a lo “Verano Azul”, volcando sus vacaciones en leer, montar en bici o bañarse en la piscina natural de La Gorga (Boltaña). El 14 de agosto, viernes, se plantaron por aquí Joaquín y Damián en uno de esos viajes exprés que tanto nos entusiasman. Javi ya tenía plan diseñado, ¿podríamos enfrentarnos a él con la suficiente energía?

Dos barrancos para empezar la mañana

Tener un amigo barranquista tiene unas cuantas ventajas si te gusta “barranquear” a ti también: te llevará a los mejores sitios acorde a tu nivel en la selfie barrosaactividad, hará alarde de sus conocimientos en cuanto a nudos o maniobras, te aconsejará cómo posicionarte para saltar, rapelar, tirarte por un tobogán…

Pero, ¡ojo! Si tu amigo es un barranquista empedernido, le dará igual haber estado guiando grupos de gente durante un montón de días sin descanso. El día que tenga libre, ¡querrá hacer barrancos! ¡Y no querrá ir solo! Y por supuesto, te trazará un plan muy divertido a la par de exigente… ¡estarás a remojo cual garbanzo de cocido hasta que el agua del Pirineo te haya dejado insensible! ¿Estás preparado?

poza barrosa

El plan de Javi abarcaba cinco barrancos en un día y medio. Para el sábado tres y para el domingo dos. Estuvimos a punto de cumplir las expectativas de nuestro guía pero… ¡ay! El sábado amaneció nublado además de fresco y con amago tormentoso. ¿A cuál de los tres renunciaríamos?

 tobogán barrosaEl tobogán del infierno

La Barrosa es un barranco corto pero muy intenso. Lo encontraremos partiendo desde Aínsa en dirección al túnel de Bielsa, antes de llegar.

La aproximación andando es de unos veinte minutos. La Barrosa esconde su encanto en la brevedad de su recorrido. Entraremos de forma inmediata en un salto evitable de ocho metros (exclusivo para personas con experiencia. La piedra tiene bastante panza y hay que impulsarsetobogán barrosa desde abajo con ganas), continuaremos con su conocido “tobogán-lanzadera” (evitable haciendo rápel) y acabaremos con un rápel de dieciocho metros.

El salto de ocho metros puede evitarse rapelando o destrepando por la derecha e inventando un salto más corto. De cualquier forma resulta interesante.

Nosotros hallamos su mayor atractivo en el tobogán, pues es raro toparse con uno largo, que coja velocidad y que te lance como un peso muerto a un par de metros sobre la poza. Yo me resistí al principio porque el chorro parece rapel barrosaquerer empujarte contra la pared de enfrente. A pesar del miedo mereció la pena, y además te da pie a repetirlo ayudado de una cuerda (¡si te has acordado de instalarla antes de bajar!) por el margen derecho de la cascada.

En todo caso, hay que ser precavido e ir con alguien que lo conozca para saber cuál es el caudal óptimo. En verano son frecuentes las tormentas y con ellas las crecidas de los ríos de la zona…por lo que el tobogán graciosete se puede convertir en el tobogán del infierno, ¡cuidado! Dejamos por aquí el vídeo editado por Javi, ¡nuestros caretos no tienen precio!

¡Queremos agua!

La Barrosa está un poco más arriba del barranco de Trigoniero. Para acceder a este último dejaremos el coche a la altura de la antigua aduana del paso fronterizo. La senda al barranco, de unos veinticinco minutos de duración, se coge junto al aparcamiento.

Según el libro “Aínsa y alrededores. Barranquismo en el Pirineo” editado por Prames, el barranco acumula nueve rápeles y dos toboganes en sus 450 metros. Pues bien, os diré lo que hicimos nosotros: tres rápeles (uno de dieciséis y dos de veinte metros) y un tobogán de ocho metros. ¿A qué se debió esto? A que ni si quiera vimos los rápeles de entre cuatro y siete metros reseñados al inicio. Nos limitamos a destrepar. Es posible que con fuerte caudal sea necesario hacerlos. El Trigoniero cuenta con una presa, de modo que el agua varía bastante si esa presa se abre o permanece cerrada.

trigoniero

El día que nosotros fuimos debía de hacer unas cuantas jornadas que el embalse no se abría…El tramo del inicio se nos presentó poco acuático. Más adelante el agua comenzó a acumularse creando saltos cortos algo técnicos (¡ni se te ocurra tirarte a palillo!). Valorándolo en su conjunto el barranco es bonito y sin dificultades destacables. Aquí dejamos el vídeo.

Contando estrellas

Ya habíamos permanecido demasiado rato en remojo, era hora de ponerse a secar. Tras tomarnos unos bocatas de tortilla made in Bar Aragonés de Boltaña con la antigua aduana como escenario de la comilona, decidimos aplazar 20150815_185946el Ordiceto a la próxima temporada. El día estaba feo, gris, frío. Necesitábamos entrar en calor o bien con una buena siesta arropaditos hasta las orejas, o bien visitando lugares para aprovechar el fin de semana hasta el último segundo.

Cerca de Boltaña hay dos lugares recurrentes para visitar: Jánovas y Ascaso, cada uno a un lado de la carretera en sentido Sabiñánigo.

Jánovas es un pueblo con historia. En los años cincuenta y sesenta, con el franquismo como telón de fondo, se expropió a ciento cincuenta familias con el fin de convertir todo aquello en un pantano.

El pantano jamás llegó a trascender el papel. La obra se desestimó definitivamente hace poco más de una década. Hoy observamosDSC_1514 ED las consecuencias de un proyecto inviable: casas destrozadas, caminos solitarios, gentes que se reúnen tratando de recuperar lo que un día les perteneció.

¿Llegaremos a ver Jánovas reconvertido en hogar de los descendientes de los que un día fueron expulsados? Ojalá.

Ascaso también es una villa particular. Igual os suena porque recientemente se ha convertido en espacio para la denominada “muestra de cine más pequeña del mundo”. Se programa en el mes de agosto al aire libre, y desde luego el entorno invita a ello. Tiene pinta de no albergar demasiados habitantes durante el año. No obstante, un par de zapatillas húmedas asoman en el muro de alguna casita de campo, o un coche aparece aparcado en medio de una calle sin peligro de estorbar.

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Para terminar el sábado nos hinchamos a comer pasta con setas en un restaurante de la Plaza Mayor de Ainsa. El colofón final lo pusieron las estrellas. Siendo de Madrid, mirar al cielo es algo que obviamos por falta de interés. Pero os aseguro que en Pirineos nos hemos quedado con la boca abierta como pocas veces antes. La VíaDSC_1522 ED Láctea brillaba imponente en la inmensidad de las alturas mientras nosotros, cuatro panolis cualquiera, nos tiramos en la carretera de Boltaña a Sieste.

Pusimos a prueba la capacidad de la cámara de fotos, una pena no haber plasmado lo que vimos con absoluta fidelidad a través del obturador. Se alojará en nuestras retinas como un regalo sin valor económico, aunque con un enorme valor emocional digno de atesorar en nuestra memoria.

Con las estrellas concluimos el primer capítulo en tierras pirenaicas. Habrá más y no tardarán en llegar 😉 Mientras tanto… ¿por qué no nos contáis a dónde os han llevado vuestros pasos aventureros? Lo esperaremos con anhelo ^^ Desde “Nunca Fuimos de Notable” os animamos a hacer de este uno de vuestros puntos de encuentro favoritos. El correo de contacto ya sabéis cuál es: sugerencias@nuncafuimosdenotable.es.

Un abrazo

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