DSC_0052¡Saludos, amigos que nunca fuisteis de notable! ¿Qué tal se presenta el verano? Es momento de tantear nuevos lugares y de definir destinos para la temporada estival, ¿verdad? Entre medias alguna escapadita no viene mal…

Eso hemos hecho nosotros en este mes de Junio tan prometedor. El primer fin de semana estábamos llamados a acudir a una boda en Cantabria, y aprovechando que en Madrid el día 4 (jueves) era puente, emprendimos la marcha al norte un par de días antes de lo previsto.  ¿Qué era lo que nos pillaba de camino? Pues un sitio precioso, Recuevas (Palencia). Tan precioso como solitario tras una intensa noche de lluvia.

¿Apostamos a que no llueve?

Llevábamos días mirando las previsiones del tiempo y temiendo lo peor…pero cuando se nos mete algo entre ceja y ceja, allá que vamos. Como sólo emprendimos camino Javi y yo, decidimos que pasar uDSC_0053n par de noches en la furgoneta tampoco iba a ser tan horrible. Ya lo habíamos hecho en noviembre, cuando visitamos por primera vez Albarracín y, ahora, a las puertas del verano, sería hasta cómodo. Con lo que no contábamos era con pasar toda la noche bajo la lluvia. Afortunadamente para nosotros el coche soportó el temporal.

A la mañana siguiente el sol asomaba discretamente. Sin embargo, se presentaban otras desventajas con las que no habíamos contado al buscar en medio de la noche un lugar tranquilo donde dormir. Dejando al margen que habíamos parado enfrente del tanatorio de Aguilar de Campoó, fue mucho más curioso querer salir a evacuar aguas menores y encontrarse vecinos asomados a sus ventanas, o abuelillos madrugadores andando por el arcén de la carretera… “Tierra, trágame”, me digo a mi misma, mientras agarro un trozo de papel y busco con mis pintas de recién levantada un lugar en el que mear.

Superado el trance, ya con la sensación de tener energías renovadas, nos dirigimos a la escuela de escalada. El tiempo nos daba una tregua a pesar de que las previsiones alertaban de lluvia a partir de las tres. El primer objetivo era localizar el Sector Cuartos para calentar…o para quedarnos ahí toda la mañana, ¿por qué no? Pero después de andar un rato decidimos cambiar de ruta e irnos a Menhir de Obelix y Sol de Invierno, dos sectores más variados en cuanto al grado.DSC_0046

Mil excusas para no subir

No sé si alguna vez habéis experimentado la sensación de subir un cuarto (a priori, y dado que no llega ni al aprobado en la escala, una chorradita para calentar) y encontraros como un pato mareado desperdiciando fuerzas a cada minuto como si DSC_0050estuvieseis forzando el grado.

Pues bien, así fue nuestro primer contacto con la roca de Recuevas… ¡un horror! ¿Excusas? Se nos ocurren miles:

  • ¡Hemos dormido mal! Si es que dormir en un coche el día de antes de escalar…igual no es tan buena idea…aunque te ahorres dinero…
  • ¡Joe, es que ha llovido! Está la piedra como sudada, ¿no crees? Aquí no agarran los gatos ni de broma…
  • ¡Si es que menudo barrizal! Llevo las suelas empapadas…así es imposible…
  • Vaya bochorno, cualquiera diría que estamos en Mazarrón en pleno agosto en lugar de en Palencia a principios de Junio, ¡es de locos!
  • Es la graduación de esta escuela, ¡que es un timo!
  • Etc

El caso es que después de tomar un antiinflamatorio para los dolores ficticios y buscar otra vía, las cosas no progresaron. Javi tuvo que bajarse de un quinto con algo de desplome al darse cuenta de que ese día no se fiaba de sus gatos… Tras descansar y visualizar, se la terminó sin grandes complicaciones…y yo me sentí como la más floja del lugar… que dado que no había nadie a un kilómetro a la redonda pues no tenía mucha competencia que se diga. De todo esto quedó constancia en la GoPro, aunque nosotros preferimos quedarnos con los momentos enseñables, ya sabéis…

Los sextos fueron cosa de Javi. Uno de ellos lo probé en top y me gustó, le he prometido que volveré para chaparlo como debe ser… ¡sin lluvia previa, por favor!  Y Javi el 6b sabe que lo tiene que repetir cuando volvamos…porque si trampeas al final no cuenta, ¿cierto? ¡Jajajaja!

¡Volveremos!

Así son las aveDSC_0079nturas de la gente que aún no es de notable, nos lo pasamos genial riéndonos de nosotros mismos pero somos conscientes de que queremos más. La frustración de Recuevas debe olvidarse y sustituirse por capítulos fructíferos. Más que nada porque la escuela tiene que dar bastante de sí cuando todos los factores acompañan.

La piedra nos recordó a Patones. La altura (de unos quince metros) muy apropiada tratándose de una zona desconocida para nosotros. El paraje, como podéis observar en las fotos, perfecto. Yo me quedo especialmente con la tranquilidad junto a la enorme variedad de proyectos factibles de emprender.DSC_0068

¿Sabéis lo mejor de todo? Que al final no llovió. Nada. Visitamos Aguilar de Campoó en busca de la guía de bloque de Las Tuerces escrita por David Villegas (jamás la encontramos, ¡si alguien la tiene, que comparta!). Nunca imaginé que me recorrería un pueblo en busca de una guía de Boulder. Es, sin duda, una forma bastante inusual de hacer turismo (y la evidencia de que estamos colgados… ¿o es impresión mía?)

Después nos acercamos al entorno del Monumento Natural de Las Tuerces (próximo al municipio de Villaescusa de las Torres), viajamos a Santoña y acabamos durmiendo junto a un descampado, en la parte de atrás del hotel de cuatro estrellas donde nos alojaríamos al día siguiente. Nada mejor para finalizar una jornada cuanto menos extraña. Allí sí, llovió. Sin embargo, ya no importaba. Podría caer el diluvio universal, pero la boda la teníamos asegurada. El broche ideal a un fin de semana memorable.  DSC_0067

¿Y vosotros? ¿Cuál es el viaje más excéntrico que recordáis? ¿Cuándo fue la última vez en la que el mundo parecía haberse confabulado para que no subieseis un cuarto con fluidez?

Estamos locos por conocer vuestras historias 🙂

Escribidnos a sugerencias@nuncafuimosdenotable.es y las publicaremos ^^

Un abrazo

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