¡Estrenamos la Web! Y Queremos hacerlo con uno de los capítulos que vivimos en Huesca en el mes de agosto…

No sé qué tendrá esta provincia, pero es llegar el verano y nos olvidamos casi de escalar para irnos allí a practicar descenso de barrancos y a subir alguna que otra vía ferrata. Bueno, en realidad sí sabemos lo que tiene: unas vistas espectaculares a veces solamente accesibles desde las entrañas de esas paredes inmensas plagadas de bosque.

DSC_0125Nosotros ya somos unos enamorados de Boltaña y Aínsa, municipios de la comarca del Sobrarbe localizados en el norte de Huesca a unos 40 kilómetros de la frontera con Francia. Lejos de lo que a priori pueda parecer aquí pega el sol, y bien, cuando llega el mes de julio. Los turistas y los aficionados a las actividades de montaña ven en esta época el momento idóneo para invadir los campings en busca de aventura.

A menos que seas un experto (y me da que en Nunca fuimos de Notable ninguno lo somos) necesitarás contratar un guía. Date una vuelta por Aínsa y te percatarás de la cantidad de empresas relacionadas con la práctica de barranquismo, rafting, escalada, parapente, hidrospeed, kayak, BTT… que hay. Compara precios porque la oferta es enorme.

Si te decides a probar por primera vez el descenso de cañones, la opción más recurrente por los guías es el barranco de Viandico, garganta abierta de piedra caliza. Nosotros hemos tenido la oportunidad de probarlo en varias ocasiones. Es perfecto para quienes se inician en la actividad, para familias o para grupos de amigos heterogéneos. Se adapta a diferentes niveles gracias a la variedad de saltos y rápeles que puedes practicar. Además su duración no es excesiva, unas dos horas y media si el grupo es pequeño. El barranco de Viandico tiene como población más cercana Nerín. Desde Aínsa tardaremos 40 minutos.

Este barranco tiene tres accesos: el puente Espuciallas, el barranco de Metils y la cueva Os Moros. NosotrIMGP6937os nos detendremos en la entrada por Metils, una entrada poco acuática que no requiere llevar puesto el neopreno. Entrar por Metils te permitirá ensayar la técnica del rápel. Son destrepes cortos con 10 metros de máxima que omiten el factor psicológico de la altura. El problema son las irregularidades de la roca, capaces de desequilibrarnos en algunos puntos. No hay que alarmarse dado que la mayoría de los que Nunca fuimos de Notable llevaremos una cuerda de seguridad para prevenir accidentes.

Con el cuarto rápel alcanzamos la denominada “entrada normal”, el puente Espuciallas, con un tobogancillo opcional. Es a partir de este tramo donde encontraremos los saltos (hasta cuatro que nosotros hayamos tanteado, de alturas variables de entre dos y ocho metros), todos evitables sin necesidad de descenderlos rapelando. De hecho, gran parte del barranco se puede hacer sin apenas mojarnos… pero, ¿qué tendría de gracioso sin esa sensación de frescor que nos da el agua helada colándose por la nuca y el pecho? Y es que por muy grueso que sea nuestro neopreno algo se filtra, ¡qué le vamos a hacer!

¡Y qué decir de saltar! ¿Alguna vez lo habéis hecho? ¿Habéis sentido cómo de repente todo se desvanecía a vuestros pies? ¿Esa pérdida de control sobre tu propio cuerpo? ¿Gritar, chocar con el agua y sumergirte para después decir, ¡si no era para tanto!? Desde luego, lo mejor para soltar adrenalina y lo que suele darles más vistosidad a los barrancos.

IMGP7023El tramo de los sifones es magnífico siempre y cuando no vaya hasta los topes de agua y sea imposible ni tan siquiera asomarse. Esa especie de grutas bañadas por cascaditas son la delicia de cuantos pasan por el Viandico, pero si ha llovido el día anterior ni sueñes con olerlas.

Llegando casi al final encontrarás el último rápel, de 14 metros. Hemos alcanzado el cañón de Añisclo. A la izquierda dejaremos una cascada voluminosa y enfrente de nuestros ojos un puente (¡sí, por ahí puedes escapar, pero aguanta que queda poco!) desde el que los curiosos se aposentan con sus cámaras para fotografiar a los intrépidos barranquistas.IMGP7069

Para concluir la aventura no podía faltar un último salto de seis metros. Cierto, no es demasiado, ¡pero ojo! Su carácter “encajado” y su barriguita han hecho recular a unos cuantos que sí habían saltado los ocho metros limpios anteriores. Una vez que saltes y abandones la poza deberás despojarte del neopreno porque al concluir el camino de regreso (10 minutos) te toparás con los guardas del Parque de Ordesa, ¡nada de despelotarse en Parque Nacional!

Esperamos con ilusión tus impresiones acerca de este precioso barranco. Nunca fuimos de notable pero nos apañamos para descender barrancos, ¿verdad?

Un abrazo

Fuentes:

La voz de la experiencia

Sendas de Agua, empresa afincada en Aínsa

Javier López, nuestro “casi” técnico de montaña y escalada y aprendiz de guía de barrancos.

“Barranquismo en el Pirineo. Aínsa y Alrededores” libro realizado por maYencos Canyoneering Technical Meeting.

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