dsc_1710Amigos de “Nunca fuimos de notable”:

Estamos muy felices de contaros nuestras aventuras montañeras desde el Pirineo Aragonés. Es curioso cómo la vida misma coge las cartas que tú le has ido poniendo sobre la mesa y se empapa de tus deseos, de tus triunfos, de tus fracasos, de tus rutinas, de tus preocupaciones…

De repente, cuando menos te lo esperas, las pone en orden y te da lo que andabas buscando desde hacía tiempo. La partida continúa, pero con otro color. Otra intensidad. Porque…

…a veces es necesario que una puerta se cierre de golpe, sin previo aviso, y desmorone todo lo que a duras penas se estaba sosteniendo, para que una tome las riendas de su destino. “¿Quieres irte a Huesca, Cristina? Eso es lo que querías, ¿no? Pues más en bandeja no te lo puedo poner”, me dijo la vida, con todos mis desastres en su mano, pidiéndome con urgencia que le arrancase esas malditas cartas desteñidas, sin utilidad, de una vez y para siempre.

Así es como he llegado a Aínsa. El entorno que un día me enamoró como turista hoy lo hace como una “ciudadana” más. Ni si quiera en verano, abarrotado de gente, con cuidado de ir a sacar al perro (un pit bull marrón oscuro del que la mayoría se aparta) a los lugares más recónditos y trabajando sin apenas descanso, he cogido tirria a este lugar. Pero he de decir que la belleza en su máximo exponente la alcanza en otoño. El campo se tiñe de tonos ocres, las setas salen y los primeros copos de nieve blanquean el horizonte oscense del que es amo y señor Monte Perdido.

Madrileños por Aínsa

Si venir a vivir a Aínsa fue una decisión tan excepcional como necesaria, conseguir una casa con patio apartada de la civilización ha sido la guinda del pastel. Sobre todo porque sales por la puerta y ya estás en plena naturaleza. Desde que cierras la verja te topas sin buscarlas con rutas de senderismo y de btt. Ya en octubre tanteé con un buen amigo de la zona, Kiné, una de dichas rutas con la bici. Llegamos al Pueyo de Araguás pasando por El Soto no sin tener que bajarnos en alguna ocasión de nuestro vehículo y caminar a pata por pendientes demasiado pronunciadas para nuestra falta de entrenamiento.img_20161006_124509761_hdr

Ha sido de la mano de Kiné, también, de quien nos hemos introducido muy tímidamente en el mundo de la micología. ¡Ya sabemos identificar robellones! Y hemos probado un manjar: la macrolepiota cocinada al horno de leña, ¡delicioso! Ella fue la reina de la noche en el puente de Noviembre, al acabar de trabajar. ¡Cuántas bandejas de macrolepiotas habremos cenado! De no ser por Kiné, jamás se nos habría pasado por la cabeza comer semejante paraguas que parece más una pieza de museo que una seta comestible. Sin embargo, crecía a las puertas de casa esperando a ser recogida por las curiosas manos de Javi.

Con Fer y Marta, dos madrileños afincados en Boltaña desde hace un buen puñado de años, hemos continuado nuestra incursión en la Comarca de Sobrarbe. Javi ya ha contado algunas de las salidas en bici con ellos en reseñas anteriores. A mí lo de tirarme cuestas abajo sobre dos ruedas  no termina de convencerme… por lo que pronto salieron otros planes que llevar a cabo (al menos para cuando me tocase librar). De este modo, hemos visitado el Ibón de Plan, en el Valle de Gistaín.

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Se trata de un lago glaciar de alta montaña del que salen numerosos caminos que recorrer. Echamos la mañana por allí, comimos y volvimos a casa pensando en la siguiente semana.

Un día, haciendo acopio de todas las energías posibles, subimos la Peña Montañesa desde San Victorián guiados por Marta, apremiándonos a subir en un tiempo que no nos tachase de domingueros.

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Al final fueron tres horas y media que merecieron mucho la pena. Las vistas desde los 2.291 metros de altura son increíbles.Gracias a la paliza, el perro llegó a casa listo para descansar y no pedir másfoto-portiacha-blog paseos hasta el día siguiente.

Otra excursión interesante ha sido el descenso del Barranco Portiacha, ideal para el Otoño. Es un barranco seco que te permite recrearte en cada rincón. 300 metros de longitud con sus numerosos rápeles de hasta 35 metros que te conducirán por las impresionantes formas y colores de la roca calcárea. Supongo que para los geólogos debe de ser un parque de atracciones digno de analizar palmo a palmo. No es para menos, la Sierra de Guara puede resultar tan sorprendente como los propios Pirineos.

Se asoma el invierno

Bien entrado el mes de Noviembre nos decidimos a buscar algo de nieve y… ¡la encontramos! El Circo de La Barrosa luce espectacular vestido de blanco, con las montañas rodeándonos al son del agua del río. Fue un paseo de unas tres horas. Menos mal que no lo alargamos más porque en el momento de meternos en el coche la niebla se apoderó de los picos que antes presumían de estar enmarcados en el lienzo azul del cielo.

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Una de las últimas escapadas antes del puente de diciembre ha sido al Congosto de El Entremón, en Ligüerre de Cinca. Consta de un camino corto de aproximadamente 40 o 45 minutos hasta alcanzar una presa. Hay tramos estrechos algo expuestos que nos recuerdan a la ruta del Cares. También cuenta con un espacio de un metro de longitud cuyoimg_20161201_140923979-1 paso se facilita a través de unos escalones metálicos. Nada de lo que asustarse.

Después de este pequeño repaso, que alguien me diga si no ha merecido la pena escapar de las garras de la gran ciudad. Me estoy dando cuenta de que al final la vida no es otra cosa que yo misma poniendo todo patas arriba cuando pierdo el norte. Ordenando mis ideas, buscando nuevos objetivos tras armarme de valor y dar pasos hacia delante. El objetivo de asentarme en Aínsa ya quedó atrás gracias a todos los que me lo pusieron tan fácil desde el minuto uno. Me toca trazar otros nuevos. Pero en este escenario de ensueño estoy lista para que continúe la partida.  ¿Me acompañarás, querido lector y amigo?

Te espero. Un saludo 🙂

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