DSC_0100¡Que sí! ¡Que las vacaciones no nos paran! ¡Ya estamos por aquí! Nos queda el tercer capítulo de las aventuras asturianas por contaros…después de éstas irrumpirán las aventuras oscenses, de obligado cumplimiento cada verano.

Nos remontamos, de momento, al martes 7 de julio. Os ponemos en situación: último día en Ortiguero, un día espléndido para escalar o tomar el sol panza arriba en la playa pero… ¿por qué plan nos inclinamos? No somos muy dados a sacrificar diversión, así que puestos a elegir nos agenciamos los dos 😉

El martes era un día triste: los más pringados nos volvíamos a Madrid a trabajar… de modo que el último día en Asturias tenía que ser especial. Para el resto se trataría de un punto y seguido de unos días en Galicia donde las empanadas, el Albariño y el mar serían los garantes del descanso merecido.

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Un pequeño paraíso de la escalada

Preparando las vacaciones de 2015, nos topamos por casualidad con una escuela de escalada cerca de Llanes que rápidamente nos llamó la atención. ¿Las razones? Estaba formada por varias decenas de vías de una altura asequible, con buenos agarres, la mayoría de grado fácil (cuartos, quintos y sextos)… ¡y pegadita al mar!

Haciendo honor a su nombre, la playa de Cuevas del Mar está rodeada de paredes que juegan a conducir el agua por sinuosos recovecos; allí donde no alcanza a llegar la marea se reúnen los aficionados a la escalada para poner a prueba sus fuerzas.

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Llegamos allí sobre las doce. El nivel del mar estaba bajo. Los seis sectores (nombrados de la “A” a la “F”) totalmente a disposición del grupito de “Nunca Fuimos de Notable”. Además de las paredes exteriores en las que pegaba de lleno el sol, se escondía al otro lado un pasillo de vías a la sombra que daban paso a corrientes muy agradables. No estaba el grupo como para matarse a escalar, aunque sí para echarse unas risas antes de meter el culo a remojo.

El eco del recreo     IMG_20150707_143546

Tres vías muy fáciles de cazo sirvieron para calentar y para que la gente que no escalaba habitualmente pudiese llevarse un buen sabor de boca de la actividad.

Después, algunos probaron un 6a con una entrada muy de bloque. Ahí estaba el grado, porque el resto era sencillo. También hubo quienes se atrevieron con una vía llamativa en forma de aguja la cual podemos observar en una de las fotos con Adrián como protagonista. Era psicológica por la estrechez pero no excesivamente complicada.

Los quintos, por supuesto, no faltaron. Uno de ellos empezaba dentro de una cueva y salía hacia la cara exterior. Cuanto menos curioso. Al estar “atrapados” entre paredes el eco de los gritos era imposible de disimular. A eso DSC_0091resaltamos el excelente equipamiento de las vías. Así da gusto salir a escalar, ¡gracias a los allanadores del camino a la diversión!

Un par de horas aguantaron los bíceps antes de zambullirse en la playa. Varios recelosos de las aguas frías del Cantábrico prefirieron sentarse a comer las sobras rescatadas de la casa.

La marea subía. Sin embargo, aún requería muchos centímetros para abordar una tarea pendiente: el psicobloc.

Al grito de “no hay huevos”

Al final de la tarde casi todos emprendieron marcha a Galicia. Otros, procurando aprovechar hasta el último segundo antes de volver a la capital, nos quedamos allí viendo la marea subir y el cielo ponerse gris amenazando tormenta… ¿cómo concluiría aquello? Pues muy simple: con uno diciendo “no hemos venido hasta aquí para no probar el psicobloc”, otro diciendo “¡es que hace un frío que pelaaa!”, y un tercero iniciando ruta al agua provocando que los otros dos, hechizados por la inercia de las pisadas, le alcanzasen.

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Eran Joaquín, Javi y Adrián. Joaquín el que azuzaba, Javi el que no quería mojarse porque hacía frío y Adrián el que, ni corto ni perezoso, tomó la iniciativa. La verdad es que hubiese estado bien padecer un poco de locura transitoria y meterme al agua con ellos… pero tenía que dejar constancia gráfica de que aquello no había sido una simple ilusión… ¡el deber manda! ¡Jajaja!

javi dándoleLos que optamos por mirar nos aproximamos cámara en mano (el zoom no dio lo suficiente…una pena). Sólo subirse en la plataforma fue un triunfo. Desde ahí empezaron a dar los primeros pegues paraDSC_0116 posteriormente intentar cruzar el arco de la derecha. Según la experiencia de los tres mosqueteros, se alternaban los agarres pinchudos con el canto romo…una mezcla inusual en escalada deportiva.

Al poco arrancó el chispeo…el chispeo cedió el turno a una lluvia intensa…Finalmente dejamos a esos tres locos, que no se habían percatado de la tormenta, disfrutando un rato más, mientras los demás nos volvimos al coche a esperarles. Fue un puntazo verles aparecer pasmados todavía con ganas de bromear… sólo hay que ver las poses de alguno de ellos aprovechando la lluvia para quitarse la sal del mar.

Una página más escrita  

Así acabaron las vacaciones en Asturias… como todo lo bueno fue breve, demasiado. Cuatro días plagados de buenas comilonas, un barranquito por aquí, una caminata por allá, unas escaladas para rematar…x

Cuando te quieres dar cuenta de lo bien que lo pasaste estás sentado en una oficina, quizá pateando las calles o dando clase a una panda de adolescentes. De repente, se te dibuja una sonrisita palurda que nadie entiende excepto tú. Son los recuerdos que quisieses transformar en costumbre, pero si lo fuesen perderían toda la magia, ¿no?

En fin, cerramos tres capítulos maravillosos de “Nunca Fuimos de Notable”. No obstante abriremos otros igual o mejores que los que dejamos a la espalda.

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¿Cómo van vuestras vacaciones? ¿Por dónde estáis estos días? ¿Estáis escalando mucho? Nos encantará saber de vuestras experiencias, ¡las esperamos!

¡Recibid un abrazo desde el Pirineo Aragonés!

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