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Estamos de vuelta con la segunda parte de las vacaciones en Asturias, ¡tal como os prometimos! Nos encanta Asturias y queremos recrearnos en los recuerdos de ese corto viaje el tiempo que podamos.

Después del sábado a remojo en el barranco del Río Rubó y del domingo lluvioso sin nada especial que reseñar, era hora de tomar el sol, ¡pero de qué manera!

La ruta al Naranjo de Bulnes desde el Parking Vega de Curreles (próximo a Sotres) puso a prueba nuestra resistencia e hizo pasar apuros a nuestra blanquecina piel madrileña, ¡qué día!

Amanecía el lunes 6 de Julio en Ortiguero. Tras una cena copiosa (¡mal hecho!) presidida por cachopos a diestro y siniestro, los diez aventureros nos levantamos para iniciar una entretenida marcha de 10 kilómetros. Acceder al parking, algo tortuoso por ser un camino de tierra, nos liberó de unos cuantos kilómetros extra. Nos embadurnamos de crema protectora de factor cincuenta, nos colocamos las gorras, nos colgamos las mochilas y dimos los primeros pasos que nos conducirían a la base del Naranjo de Bulnes.29

¿Y si nos volvemos?

A grandes rasgos, la ruta comprende una decena de kilómetros. Cuenta con un desnivel de subida de 828 metros en cinco kilómetros… desnivel que después hay que bajar con la consecuente sobrecarga de caderas y cuádriceps.

El refugio de Urrielu, junto al Naranjo, se encuentra a casi 2000 metros de altitud, así que las vistas prometían. Al menos tendríamos el consuelo de sufrir con recompensa.

Las semanas previas a las vacaciones muchas fueron las advertencias de los compañeros aventajados del grupo. Había que entrenar un poco o las pasaríamos canutas. Desde luego, hemos hecho rutas más largas que esta y 42hombre… algo de fondo tenemos…lo que nadie nos dijo es que el comienzo sería tan duro. Con algo de nieve no digo yo que no hagan falta piolets para evitar rodar ladera abajo. Bromas aparte, ¡ojo con la subida inicial hasta alcanzar el refugio de La Terenosa! Pasitos cortos y sobre todo, ¡no mires arriba! ¡Mira hacia abajo y felicítate por todo lo que has subido!

Superado el tramo al que yo bautizaría como “el tramo del infierno”, avanzamos por un desnivel mucho más agradecido que nos permitió observar al Naranjo, aún pequeñito en medio de la inmensidad de los Picos de Europa. Para entonces una parte del equipo había volado mientras otros pocos íbamos tomándonos con paciencia la ascensión: unos traguitos de agua, unas barritas de cereales, unas fotitos… ¡que se note que Nunca fuimos de notable!

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El mal camino andarle pronto

¿Habéis oído ese dicho de “El mal camino andarle pronto”? Eso me decía a mí mi abuela cuando era pequeña y me tocaba de comida algo que no me apetecía nada… y yo siempre lo recuerdo en cuanto hay que superar dificultades… total, las tienes que pasar, cuanto antes sea mejor. Esa es mi filosofía en muchos aspectos de la vida, también en la montaña, porque sé que después del mal camino vendrá el postre del aire puro sacudiéndome en la cara mientras recupero el aliento en la meta.39

Los kilómetros intermedios son soportables, ¡no os preocupéis! Que va a parecer una penitencia en lugar de 31un entretenimiento. Hay una fase en la que incluso bajas durante un rato para tomar fuerzas y lanzarte enérgicamente a las cuestas del final. Cuidado con distribuir las energías incorrectamente, pues los cantos de sirena del Naranjo saldrán a tu encuentro en cuanto tengan oportunidad…y cuando te despistes… ¡zasca! Te habrás quedado al borde del camino tirado como un perrillo…

Salvando los contados contratiempos que pudieron surgir a lo largo del trayecto, los diez llegamos en buen estado a la base del Naranjo, donde esa pared de 300 metros luce en todo su esplendor, inmortal, testigo de cuantos23 excursionistas han osado mirarla o escalarla a lo largo de su historia.

En dos horas y media estábamos juntos de nuevo engullendo los bocatas. Al condumio se sumaron unos pajaritos muy simpáticos invitados por Joaquín.

Bajando a lo Heidi

Cualquiera dirá ahora que lo sencillo es bajar, ¿verdad? Desde mi punto de vista es peor. Vale, el ritmo cardíaco ya es otro. El problema es cargar los muslos durante hora y media en un camino pedregoso que a la menor amenaza con torcerte un pie. En un momento dado te sentirás fuerte y querrás echar a correr… Si no eres de notable olvida dicha idea, puede que las piernas te manden a la mierda a la media hora de haberte convertido en aspirante a cabra montesa.

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Así me pasó a mi… dejé que mi Heidi interior saliese a la luz…luego ella me abandonó y me vi desfallecida esperando a que alguien me surtiese de agua y de ánimos para continuar. El error fue hacerle caso a uno de mis queridísimos acompañantes en su afán de apretar el ritmo. Si queréis sacar un buen consejo de esta reseña os diré uno contundente: no dejéis que nadie os marque la velocidad. Id a la vuestra; recreaos en el entorno. A veces nos obsesionamos con acabar sin ser conscientes del privilegio de estar allí. Sed buenos, hacedme caso.

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Recuperando la sensibilidad en las piernas

Como colofón a esta historia y para seguir la tradición en cuanto al modo de ponerle el broche de oro a las aventuras, necesitábamos refrescarnos. Llegamos a casa, nos pusimos el bañador, preparamos una nevera cargada 51de cervezas y salimos rumbo al río del otro día, el del barranco. ¡Estaba el agua que cortaba el hipo! Pero, ¿alguien ha encontrado mejor alivio para las quemaduras del sol y las sobrecargas musculares? ¿Gratis? Duramos un segundo y medio a remojo excepto Guti, zambullido cual pez en el agua.

Concluimos el día con una cena muy saludable comparándola con noches anteriores: verduritas a la plancha, ensalada, sandía… y dormimos cual bebés pensando en la próxima hazaña. El martes 7 nos despediríamos de Asturias como se merece…pero no os adelantaremos nada… ¡aquí os queremos ver en quince días para leer el  último capítulo!

Si os ha gustado esta ruta, os dejamos el itinerario diseñado por Javi López por si os sirve de orientación.

Ficha Sotres – Naranjo de Bulnes

Si ya la habéis hecho, contadnos vuestras impresiones y las publicaremos para que otros que Nunca fueron de notable se animen a probar.

¡Un abrazo!

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