IMG-20151208-WA0002La práctica de actividades físicas en el medio natural aumenta su popularidad día a día. Escalada, barrancos, senderismo, carreras por montaña… un sinfín de propuestas en las que niños y adultos se embarcan buscando aventuras desconocidas.

Todo eso está muy bien: respiramos aire puro, desarrollamos capacidades diferentes, conocemos gente nueva, visitamos lugares espectaculares… sin embargo, el problema surge con el exceso de confianza y la frecuente falta de formación para evitar accidentes.

En Nunca fuimos de notable estamos muy atentos al ciclo de conferencias de la Federación Madrileña de Montañismo. El 19 de noviembre asistimos a una de ellas. Participaban miembros del SEREIM de Navacerrada y Jorge Rodrigo, profesor de la Escuela de Fisioterapia de Toledo y especialista en Fisioterapia del Deporte.

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¿Por qué se producen los accidentes?

Con el aumento de practicantes de deportes de montaña ha crecido la emisión de mensajes para prevenir accidentes. Pero estos mensajes, desgraciadamente, parece que no llegan a calar. ¿Nos vemos a nosotros mismos como expertos cuando en realidad no lo somos? ¿Evaluamos los posibles riesgos antes de salir de casa? ¿Conocemos a fondo el terreno al que vamos?

logo-fmm-federacionJorge Rodrigo expuso diversas causas, entre las que figuran como principales la inexperiencia, la poca planificación, la falta de información, la escasa preparación en materiales y su uso o las salidas en solitario. Todas ellas tienen remedio. Apuntarse a cursos de formación y reciclaje sobre técnicas y maniobras; planificar con antelación; saber usar correctamente brújula y mapa aunque vayamos con GPS; llevar equipo apropiado; ser conscientes de nuestras limitaciones y darse la vuelta si las condiciones no son las óptimas.

Si eres de los que prefiere salir solo, al menos di dónde vas. Si varías el recorrido avisa. Lleva el móvil apagado y pegado al cuerpo para que aguante la batería, pues el frío la descarga más rápido. Por supuesto, hay que llevarlogo sereim siempre una prenda de abrigo extra, comida de sobra y un pequeño botiquín de primeros auxilios. Ah, otro consejo: si la actividad nos queda grande… contratemos a un guía, que para eso están.

Saber reaccionar ante un accidente

Aun teniendo en cuenta todas estas recomendaciones básicas que reducirían de forma considerable el número de rescates, se pueden producir accidentes. Reaccionar rápido es básico. Proteger, avisar y socorrer (Protocolo PAS). Tres palabras que ponen en marcha la “cadena de supervivencia”. ¿A quién llamar? Los teléfonos adecuados son el 112 y el 062. Mientras tanto, conviene no dejar solo al herido.

Resulta útil aprender a usar medios de fortuna, ¿sabéis en qué consisten? Los medios de fortuna son medios improvisados que empleamos para efectuar inmovilizaciones. Dentro de las maniobras de primeros auxilios son técnicas que todos deberíamos adquirir IMG-20151207-WA0004desde edades tempranas. Personalmente soy partidaria de que en los centros educativos se extiendan estas enseñanzas. A fin de cuentas uno nunca sabe cuándo tendrá que utilizarlas, ¿no creéis?

Jorge Rodrigo también nos recomendó llevar un silbato. Cuando nos están buscando, las señales luminosas y/o sonoras se convierten a menudo en lo más eficaz.

Si practicas deportes de nieve, ni qué decir tiene que debes saber sobre nivología, conocer las pendientes más seguras y la escala de aludes europea e, incluso, llevar ARVA, sonda y pala para actuar raudo en caso de avalancha.

Hipotermias y golpes de calor

Uno de los peligros frecuentes en montaña es la hipotermia. Ahora que empezamos con el frío recordad que con una bajada de dos grados en el cuerpo se entorpece el habla y nos amodorramos. Esas son las primeras señales de que algo no va bien. Las pautas a seguir son quitar la ropa mojada, envolver con una manta térmica a la persona afectada y encender una vela para crear un punto de calor.

En contra de lo que pueda parecer, es más fácil morir de golpe de calor que de hipotermia, según nos argumentó el profesor. En este caso hay que buscar ayuda sanitaria inmediatamente. Si el afectado está consciente suministrar agua.

A todo lo que explicado se sumaron las experiencias de dos guardias civiles especialistas en rescate en montaña. Su función principal consiste en prestar auxilio y velar por el cumplimiento de las leyes de medio ambiente.  Nos contaron que se forman en un centro de adiestramiento específico localizado en Candanchú y que desarrollan habilidades multidisciplinares para intervenir en cualquier tipo de terreno.

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Fue una conferencia muy interesante, lástima que el aforo estuviese tan limitado. En cualquier caso, nuestro objetivo con esta reseña es animaros a averiguar más en materia de seguridad. Solo así se disfruta plenamente de lo que nos ofrece la naturaleza. Vosotros, quienes estáis al otro lado de la pantalla, podéis colaborar en hacer la montaña más segura con consejos que no se hayan mencionado aquí, ¿os unís a la causa? Los que Nunca fuimos de notable debemos permanecer con la mente abierta, dispuestos a aprender. ¡Os esperamos!

Un abrazo.

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